lunes, 4 de junio de 2012

Diversidad sexual y de género

Este sábado 2 de Junio tratamos en el grupo de jóvenes un tema que siempre ha sido tabú o conflictivo, especialmente dentro de la fe cristiana. El problema es que homosexualidad no es un tema abstracto, sino que es una característica que tienen muchas personas, que muchas veces son tratadas sin compasión. Paulina Cabrera preparó el tema y pudimos intercambiar impresiones, posturas y reflexionar al respecto.

Primero trató la Paulina varios conceptos, como la diferencia entre sexualidad, sexo, género y las distintas orientaciones sexuales (heterosexual, homosexual, lesbiana, trans, bisexuales, queer, etc.). Con los descubrimientos de los últimos dos siglos, hemos llegado a entender que la Orientación Sexual (hacia qué sexo se siente atraída la persona) y la Identidad de Género (con qué sexo se identifica la persona) no se eligen, y que son parte de la identidad de cada ser humano. Sin embargo, en la cultura judeocristiana toda sexualidad fuera de la norma heterosexual ha sido fuertemente condenada, con base en los libros de Moisés y en las cartas paulinas. Eso si, las posturas respecto al tema son muchas. No solo entre las Iglesias, sino también dentro del luteranismo vemos todo tipo de posturas, incluyendo las más extremas (desde ordenar pastores homosexuales hasta apoyar la condena de muerte para homosexuales). Hay quienes piensan que los homosexuales pueden dejar de serlo si tienen suficiente fe, que se enfrentan a la evidencia de que la mayoría de las personas que no desean ser homosexuales siguen siéndolo aunque tengan mucha fe y realicen mucha oración y hasta terapias con este fin. Por esto es que algunos otros cristianos creen que los homosexuales deben ser aceptados siempre y cuando renuncien a su identidad sexual y lleven vidas asexuadas. Por otro lado, existen los y las que piensan que Dios no condena la homosexualidad en sí, sino que condena la violencia sexual, la idolatría y el desenfreno, aceptando el amor que las personas homosexuales puedan vivir, que también puede reflejar el amor de Dios. Ambas posturas tienen respaldo Bíblico, aún cuando son opuestas; y la verdad es que es muy poco serio tomar una postura sin estudiar la Biblia concienz udamente, considerando la época y la cultura en que están insertos esos pasajes, para poder reconocer si existe la condena y, de existir, si esta refleja la realidad de una sociedad o un mandato de Dios.

Nuestra iglesia, sin llegar a tener una postura oficial con respecto al tema, ha sabido guardar las proporciones en la discusión, y aplicar el valor amor cristiano en el trato hacia la diversidad sexual, entendiendo que todos somos parte de la creación de Dios, y que las personas homosexuales también sienten, aman y son dignas de un trato respetuoso y reconocimiento como ciudadanos; por lo que se ha concluido que los proyectos de ley que conduzcan en ese camino deben se apoyados por los cristianos. También ha existido la cautela en asumir que no todas las personas sostienen nuestro credo, por lo que no es correcto imponer nuestra cosmovisión a personas que no comparten nuestra fe, ya que otras creencias y realidades también son importantes en la construcción de una sociedad pluralista en que todos y todas quepamos.

Pidamos a Dios que nos guíe en estos temas y que permita que cristianos los traten con respeto, buen juicio y basados en Su Amor y en Su Evangelio.

¡Dios los bendiga!

No hay comentarios:

Publicar un comentario